EnaNEWS! revela la verdadera identidad de uno de los referentes más importantes del graffiti, que también ha escrito libros y estrenó su primera película. Sin duda eso es mucho para una persona cuyo nombre es desconocido. Pero la verdad, más que una persona, Banksy es un enano.
Banksy es una leyenda en la cultura urbana del mundo y se ha hecho nombre, además de por sus graffitis, por tener posturas ideológicas muy sólidas. Lo más sorprendente de este artista, es cómo ha logrado el anonimato total en una era donde todo el mundo sabe todo de todos y más aún si uno es un enano.
Como si se tratase de un enano fantasma, se cree que nació en Yate, localidad cercana a Bristol, en 1974. Y aunque la prensa general no tiene muy pocas pistas concretas sobre su identidad, Simon Hattenstone, de Guardian Unlimited y uno de los pocos que pueden decir que lo han entrevistado en persona, lo describió como: “una mezcla entre Los Pitufos y Supermán”
Aunque Banksy coloca ideas fuertes en sus trabajos, siempre se lo reconoció por tener un gran sentido del humor (qué enano no lo tiene), que también es muy evidente en sus graffitis. Pero más allá del humor, por lo general se pueden ver mensajes antiguerra, anticapitalismo y antisistema. Este último es el más notorio en Londres, donde hace sus graffitis antisistema en los barrios y edificios de personas altas. Los elementos más comunes en sus obras son ratas, monos, oficiales de policía, soldados, niños y ancianos. Y próximamente gnomos.
Por supuesto, Bansky no se hubiese hecho una leyenda, si no estaría dispuesto a romper las reglas más de una vez. Por ejemplo, en algún momento de su carrera acostumbraba a entrar disfrazado de Supermán (vea fotografía que encabeza este artículo) a museos importantes del mundo para colgar sus obras de manera clandestina y pagando una entrada para niños.
Así, pudo figurar en museos como el Museo Nacional Británico de Arte Moderno Enano, el Museo Enano de Brooklyn, el Museo Metropolitano de Arte Enano de Nueva York, el Enano Museo Americano de Historia Natural de Nueva York y Museo Británico de Londres (que no permite la entrada ni de enanos ni de mascotas).
En 2005, Bansky entró al museo Louvre en Paris y colgó una pintura suya, donde mostraba una mujer que se parecía a la Mona Lisa, pero en vez de rostro tenía una sonrisa amarilla. Y aunque la seguridad lo quitó rápidamente, luego mencionó sobre el incidente: “Tener que pasar por todo el proceso para que seleccionen una pintura propia debe ser bastante aburrido. Es mucho más divertido ir a poner la pintura tú mismo con una escalera”.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada